Meta pierde casi 80.000 millones con el metaverso y redirige su futuro a la IA
Hubo un momento en que el metaverso parecía el siguiente gran salto de internet. Meta le puso nombre, narrativa, eventos, hardware y una cantidad de dinero que asusta solo de escribirla. Pero en 2026 la historia ya no se cuenta igual. El relato dominante ha cambiado: menos mundos virtuales como gran promesa de consumo masivo, y mucha más inteligencia artificial, infraestructura, modelos, asistentes y gafas inteligentes.
Y aquí está el punto clave: no es que Meta haya apagado por completo su visión de largo plazo. Lo que está haciendo es algo más pragmático. Está aceptando que el metaverso, al menos tal como se vendió al principio, no se convirtió en el gran negocio que justificara el ritmo de gasto. Por eso ahora el centro de gravedad se mueve hacia la IA, donde sí ve retorno más rápido, impacto directo en publicidad, productividad interna y nuevos productos para miles de millones de usuarios.
Lo más importante en resumen
- Reality Labs perdió 19.193 millones de dólares en 2025.
- Entre 2021 y 2025, las pérdidas operativas acumuladas rondan los 76.759 millones.
- Meta no abandona del todo Reality Labs, pero dice que ahora dirigirá gran parte de esa inversión hacia gafas y wearables, mientras intenta hacer que Horizon funcione en móvil y que VR sea un ecosistema rentable.
- Para 2026, la empresa prevé 115.000 a 135.000 millones de dólares en gasto de capital, impulsado por infraestructura para IA y su esfuerzo de “Meta Superintelligence Labs”.
La cifra real: cuánto ha perdido Meta con Reality Labs
Cuando se habla de los “80.000 millones” de Meta y el metaverso, conviene afinar el dato. Lo que reporta oficialmente la compañía no es una línea contable llamada “metaverso”, sino Reality Labs, su división de realidad virtual, aumentada y mixta. Ahí entran hardware, software y contenido relacionado con ese ecosistema. En 2025, Reality Labs facturó 2.207 millones de dólares, pero perdió 19.193 millones en operaciones. La relación entre ingresos y pérdidas, dicho suavemente, no es precisamente una historia de eficiencia.
La secuencia además viene siendo dura desde hace años: Meta reconoce que estas inversiones redujeron su beneficio operativo en unos 10.000 millones en 2021, 13.717 millones en 2022, 16.120 millones en 2023, 17.729 millones en 2024 y 19.193 millones en 2025. Si sumamos esos cinco ejercicios, la pérdida operativa acumulada asciende a 76.759 millones de dólares. Por eso el enfoque más serio para el titular no es “Meta perdió 80.000 millones exactos”, sino “Meta ya roza los 80.000 millones”.
El problema no es solo el dinero: también es el ritmo del mercado
Lo incómodo para Meta no es únicamente cuánto ha gastado, sino lo lento que ha sido el retorno visible de esa apuesta. Reality Labs siguió representando una parte muy pequeña del negocio total en 2025: mientras esa división ingresó 2.207 millones, el conjunto de Meta cerró el año con 200.966 millones en ingresos, impulsados sobre todo por publicidad. En otras palabras: el negocio que paga la fiesta sigue estando en Facebook, Instagram, WhatsApp y el resto del ecosistema publicitario, no en el supuesto “siguiente internet”.
Y eso cambia por completo la lectura. El metaverso dejó de verse como el motor inmediato del próximo ciclo de crecimiento y pasó a parecer más una apuesta larga, costosa y todavía incompleta. No es raro que Meta esté reajustando prioridades: cuando una división consume miles de millones cada año y el grueso del dinero llega por otro lado, el CFO no necesita una visión mística; necesita oxígeno y timing. 😅
Meta no mata Reality Labs, pero sí cambia el centro de gravedad
Aquí está uno de los matices más importantes del tema: Meta no ha dicho que abandona Reality Labs. Lo que sí ha dicho es que está cambiando el foco. En la llamada de resultados de 2025, Zuckerberg explicó que la mayor parte de la inversión futura de Reality Labs irá hacia gafas y wearables, mientras la compañía intenta convertir Horizon en un producto grande en móvil y hacer que la VR sea rentable con el tiempo. También dijo que 2026 probablemente marcaría el pico de las pérdidas de Reality Labs, antes de empezar a reducirlas gradualmente.
Eso importa mucho porque redefine la narrativa. Ya no se trata tanto del metaverso como un gran universo virtual donde vas a vivir con piernas digitales más bonitas que las tuyas. Ahora la jugada se parece más a esto: gafas con IA, computación más integrada al día a día, asistentes personalizados y una transición menos espectacular, pero bastante más utilitaria. Menos avatar flotando, más dispositivo que sí te pones encima.
Entonces, ¿por qué la IA sí se lleva la prioridad?
Porque la IA toca el negocio real de Meta desde varios frentes al mismo tiempo. La empresa dijo que en 2026 espera gastos totales de entre 162.000 y 169.000 millones de dólares, y que el segundo mayor impulsor de ese crecimiento será la contratación de talento técnico en áreas prioritarias, “particularmente IA”. Además, proyecta un gasto de capital de entre 115.000 y 135.000 millones, impulsado por infraestructura y por su esfuerzo de Meta Superintelligence Labs.
La diferencia frente al metaverso es que la IA ya le está dando a Meta beneficios concretos dentro de su negocio principal. En la llamada con inversores, la empresa habló de mejoras de rendimiento impulsadas por IA, de personalización en Meta AI, de herramientas para anunciantes, de doblaje automático de videos y de avances en creatividad publicitaria. Incluso aseguró que, desde comienzos de 2025, ha visto un aumento del 30% en la producción por ingeniero gracias a herramientas de codificación con IA, con mejoras aún mayores entre usuarios intensivos. Eso no suena a visión a diez años: suena a caja, eficiencia y monetización más cerca del presente.
El verdadero giro: de una apuesta aspiracional a una apuesta rentable
Durante años, Meta quiso construir la próxima gran plataforma informática desde cero. Esa ambición no desapareció. Lo que cambió fue el vehículo. Antes el relato era el metaverso; ahora es la IA personal, la infraestructura masiva y los wearables inteligentes. La meta profunda parece la misma: no depender siempre de terceros para distribuir la próxima gran experiencia digital. La diferencia es que la IA tiene una ventaja brutal frente al metaverso: ya encaja en los productos que miles de millones usan todos los días.
Por eso el cambio estratégico no debe leerse como un entierro total, sino como una reasignación de prioridades. Meta sigue queriendo construir el siguiente gran ecosistema, pero dejó de venderlo solo como una ciudad virtual futurista y empezó a empaquetarlo como algo más pegado al negocio, más pegado al hardware útil y mucho más pegado a la inteligencia artificial.
Qué significa esto para el usuario y para la industria
Para el usuario común, esto significa que probablemente veremos menos discurso épico sobre “vivir en el metaverso” y más funciones concretas: asistentes dentro de las apps de Meta, anuncios más automatizados, herramientas creativas con IA, traducción, generación de contenido y gafas cada vez más inteligentes. Para la industria, el mensaje es todavía más claro: la gran guerra tecnológica de esta fase ya no se está librando solo en VR, sino en chips, centros de datos, modelos, agentes y distribución de IA a escala global.
Y ojo: eso no convierte automáticamente a la IA en una apuesta “segura”. Solo la convierte en una apuesta que hoy tiene mejor encaje con el negocio que Meta ya sabe monetizar. El metaverso prometía una revolución; la IA, en cambio, ya está metida en la maquinaria que imprime dinero. Y eso, en Wall Street, siempre suena bastante más sexy que un avatar sin piernas. 😌
Mini FAQ
¿Meta abandonó el metaverso?
No del todo. Meta mantiene Reality Labs, pero ha dicho que dirigirá más inversión hacia gafas y wearables, mientras impulsa Horizon en móvil y busca que VR sea rentable a largo plazo.
¿Cuánto ha perdido exactamente Meta?
Si tomamos las pérdidas operativas reportadas por Reality Labs entre 2021 y 2025, la cifra acumulada es de 76.759 millones de dólares.
¿Por qué la IA tiene más prioridad ahora?
Porque Meta prevé enormes inversiones en infraestructura y talento para IA en 2026, y además esa tecnología ya está mejorando su negocio publicitario, sus herramientas para empresas y la productividad interna.
Conclusión
La lectura honesta no es que Meta “fracasó y ya”. La lectura honesta es más interesante: la empresa comprobó que construir el futuro cuesta una barbaridad, que el mercado no adopta al ritmo de las presentaciones, y que no todas las visiones grandiosas generan retorno en el mismo plazo. Reality Labs se convirtió en una de las apuestas más caras de la historia reciente de la tecnología, y ahora Meta necesita que la siguiente gran ola —la IA— no solo inspire, sino que también facture.
Así que sí: el metaverso sigue ahí, pero ya no manda. Hoy el volante lo lleva la inteligencia artificial. Y viendo cómo Meta está moviendo el dinero, el talento y la narrativa, cuesta discutirlo.
¿Tú crees que Meta está corrigiendo a tiempo o simplemente cambiando de palabra de moda? Te leo en comentarios. Y si te interesan estos giros de las grandes tecnológicas, en Gadgetreviews hay bastante tela que cortar.


